El corral de las aves temblaba de tanta bulla y tanto brete. Gallinas criollas, pezcuesipeladas, flacas, gordas, de guinea y americanas, patas blancas y negras, gansas y ocas grandes, pavas de pecho ancho y pico corto, ¡parecía que todas se habían vuelto locas! Pedro y su perro Armando limpiaban y ordenaban cada nido, el piso, las escaleras, cambiaban el pienso, cambiaban el agua fresca, en medio de tanto alboroto. Había llegado el tiempo de la puesta, pronto cada rincón serviría de abrigo a una mamá y sus huevos.
En tiempos de acceso a la información por medios digitales, muchos se preguntarán la validez de un diccionario como este. Pero cómo orientarse en esa entramada red de las principales figuras del cine, sin un mínimo de conocimientos de las que han dejado una huella importante a lo largo de más de un siglo de existencia del séptimo arte.
Este peculiar diccionario, brinda información de primera mano con lo imprescindible que debe conocerse. Lo integra una selección de más de setecientos actores y actrices del cine universal, desde la era silente hasta la actualidad, precedido de un ensayo donde se abordan las principales claves de la actuación, como la interrelación escénica, el estilo, la voz, el sexto sentido, la importancia de la gestualidad, el vestuario, entre otros temas de gran interés, y se complementa con un anexo que aporta datos esenciales de una selección de más de cien actores y actrices nacidos en la segunda mitad del siglo XX, todos incluidos en el índice de actores.
Con esta valiosa obra, fruto de años de dedicación a la crítica cinematográfica, también José Alberto Lezcano rinde homenaje a una profesión que le inspiró admiración y respeto desde que era un adolescente, hasta convertírsele en “una segunda piel”.
Tal como sugiere el subtítulo de esta nueva entrega del antropólogo argentino Adolfo Colombres, «el reencantamiento del mundo», en este fascinante ensayo se trata de abordar, desde lo que él llama la «antropología del Sur», esa categoría insondable de lo maravilloso, cuyo resplandor va tras el rescate de la naturaleza humana frente al imperio de la banalidad, el consumo y la desestatización del capitalismo occidental. Antropología crítica, perspectiva que asume el autor en esta obra, para la cual «el pensamiento de los bambara de Malí respecto al lenguaje y otros temas puede ser, según los casos, tan o más valioso que el de Kant».
Con Aventuras de Juan Quin Quin se inicia la Colección Guion Cubano. “Aventuras de Juan Quin Quin obtiene su condición de clásico en dura pugna con todos los cánones del gusto imperante, sobre todo con aquella seriedad que gravitaba para el cine político, al hacer valer un tono diferente, un registro genérico entre la farsa, la comedia, el absurdo, el cine dentro del cine, con la recuperación de muchos de los gags de la comedia silente. [...]. La primera y más importante consecuencia en términos artísticos es una confrontación entre los códigos del vernáculo, desgastados por el costumbrismo, pero en franca remodelación dentro del filme, y el cine de vanguardia. En esa antípoda, construida también como espectáculo, como ruptura de la hipnosis fílmica y como un juego con el espectador, García-Espinosa realiza un filme de tal perfección que anticipa, sin duda, su teoría de un cine imperfecto.”
FRANCISCO LÓPEZ SACHA
Memorias del subdesarrollo (Tomás Gutiérrez Alea, 1968), considerada una película clásica de la cinematografía cubana, adaptación de la novela homónima de Edmundo Desnoes, es una de esas piezas donde la singularidad reta a los públicos sin que medien sujeciones temporales. (...) Si el filme puede considerarse una obra de cine-ensayo por la libertad expresiva, la estructura fragmentaria, la autorreferencialidad, la hibridación de ficción y documental, la subjetividad desplegada y la disertación aguda sobre la realidad, con la lectura de Páginas de un diario descubrimos que la mayor parte de estas estrategias fueron proyectadas en el guion y amplificadas luego por la puesta audiovisual.
ASTRID SANTANA
La historia del séptimo arte sería otra sin la contribución de renombrados artistas que moldearon esas imágenes que tanto amamos. Con su modestia característica Luis Lacosta, perenne defensor de que el olvido injusto empañe la historia del cine cubano, pertenece a la estirpe de creadores de entornos ideales para que las cámaras sigan a los personajes. Más de medio siglo consagrado a su profesión permiten a Luis Lacosta atesorar un caudal de anécdotas vertidas en este libro, destinado en primer término a quienes se inician como directores de arte.
Además de preservar la memoria histórica del Taller Nacional de Crítica Cinematográfica de Camagüey, este libro resume el pensamiento crítico vertido, durante un cuarto de siglo, en las sesiones teóricas de este evento, uno de los más importantes que en el ámbito cinematográfico del país se desarrolla. Con su amena glosa sobre los más trascendentales temas allí tratados y con el privilegio de ser uno de sus principales artífices, su autor hace veraz la opinión del cineasta Fernando Pérez cuando expresó que el Taller contribuyó a “complejizar la dinámica de nuestro pensamiento, tanto de críticos, como de cineastas” y se ha convertido en “un espacio imprescindible para pensar y desarrollar los horizontes de nuestra cinematografía: un aporte a la cultura nacional”.