Rui La Pestex no siempre ha sido el jefe de los piratas del Mar Chiquito, el peor enemigo de los isleños, el malo más conocido de todos los cuentos. Cuando el apestoso era jovencito, no tenía sombrero ni espada propia, ni era famoso, por eso un día, cansado de ser un ratón cualquiera, se fue con un abuelo el famoso pirata Ruibardo Primero, a piratear por ahí…
Plin flotó, al menos eso sintió cuando se acercó a la gata-flor-perfume-canción. Ella, todavía contándole bajito lo de su abuelo perdido, agachó la cabeza y sus bigotes se rozaron con los del verde, el suelo empezó a dar vueltas, el cielo los envolvió… Nadie los vio. Bailaron solos, de una nube a otra, de un beso a una flor, al fresco limpio, a música de buen amor.
Esta colección recoge los debates del reconocido y peculiar espacio Último Jueves, que organiza la revista Temas cada mes. Los más variados temas de las ciencias sociales y la cultura artística y literaria se reúnen en estas compilaciones. Este volumen —versión electrónica del publicado en colaboración con Ediciones ICAIC, en 2010— contiene paneles sobre burocracia, huellas rusas en Cuba, cine cubano, prejuicios y discrimiEsta colección recoge los debates del reconocido y peculiar espacio Último Jueves, que organiza la revista Temas cada mes. Los más variados temas de las ciencias sociales y la cultura artística y literaria se reúnen en estas compilaciones. Este volumen —versión electrónica del publicado en colaboración con Ediciones ICAIC, en 2010— contiene paneles sobre burocracia, huellas rusas en Cuba, cine cubano, prejuicios y discriminación racial, los sucesos de 1968 en el mundo, homofobia, la clase obrera y la vida en provincias, entre otros.
Con Una vuelta de tuerca —tercer libro de una serie que empieza en Sexo de cine (Ediciones ICAIC, 2012) y continúa en El ojo absorto (Ediciones ICAIC, 2014) —Alberto Garrandés regresa al procedimiento de la descripción analítica del relato cinematográfico desde una perspectiva anclada en lo conceptual y lo ficcional.
Aquí el propósito es el de concertar, por ósmosis, oposición y complementariedad, determinadas poéticas que permiten explorar un segmento del llamado cine de autor. Al examen de las obsesiones, los dilemas estéticos y los caminos seguidos por realizadores tan disímiles como Alain Resnais, Wong Kar-wai, Werner Herzog, Dario Argento, Peter Greenaway, Andrei Tarkovski y David Lynch, se añade un conjunto de ensayos breves que se adentran en dos asuntos de primera magnitud: por un lado, las películas de culto cuando ya lo son, cuando podrían serlo, o antes de que lo sean y por el otro, la literariedad del cine y la cineticidad de la literatura, en sus sorprendentes viajes de ida y vuelta.
Esta nueva entrega de pasajes de cine en La Gaceta de Cuba amplía la perspectiva con la que esta publicación ha abordado el cine cubano. Con mirada indagadora, reflexiva, actualizadora, se enfoca la cinematografía nacional en tanto arte, industria e institucionalidad, y ofrece una visión integral de su desarrollo, en especial partir de 1959 y de la fundación del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC).
El cine pornográfico, el basamento mítico de los animados de Elpidio Valdés, una entrevista inédita a Bola de Nieve por Octavio Cortázar para un guion, las experiencias de las actrices Eslinda Núñez, Laura de la Uz y Alina Rodríguez, un acercamiento a la figura de Alfredo Guevara, conforman, entre otros, el mosaico de tema que reúne este volumen, complementario al anterior Para verte mejor (ediciones ICAIC, 2012).
Estos textos aportan información de primera mano a partir de los testimonios y de las reflexiones de directores de cine, críticos, guionistas, actores, que han contribuido a la configuración de nuestra cinematografía. Asimismo, este libro constituye una manera de desatar en el lector, en el espectador, su propio diálogo con estos «pasajes» del cine cubano.
En 1966 Arturo Agramonte publicó una preciosa Cronología del cine cubano, editada por el ICAIC, y en 2008 María Eulalia Douglas completó aquel trabajo pionero con su Catálogo del cine cubano (1897-1960), divulgado por la Cinemateca de Cuba. Y ahora, con el título de Cronología del cine cubano aparece la investigación histórica de Arturo Agramonte y Luciano Castillo, una exhaustiva indagación que desborda la modestia de su título.
Nos hallamos, en efecto, ante una monumental investigación hemerográfica y archivística, insólita en el panorama de la memoria de los cines nacionales.