Los cien caminos del cine cubano es un texto de recuento, homenaje, selecta antología de filmes, biografías de realizadores, opiniones, acontecimientos y experiencias que demarcaron más de cien itinerarios de nuestra cinematografía. Desde El Parque Palatino (1906) hasta Los dioses rotos (2008), se presenta al lector, críticamente, 112 títulos relevantes, innovadores o ilustrativos de una tendencia coyuntural, o momento culminante, a lo largo de 102 años en la historia de la nación.
Los criterios de selección rebasaron los límites establecidos por las valoraciones estrictamente estéticas o artísticas, y se abrieron a la consideración de aquellas películas insoslayables por su aporte a la comprensión de ciertos contextos expresivos, sociológicos, culturales y políticos.
Los textos que integran este libro combinan la intención de profundizar en los valores de la obra de arte en sí, como en la historia, entorno y pensamiento de Ignacio Agramonte, como una de las figuras más importantes de nuestras guerras de independencia.
Tras más de diez años de haber escrito este libro, Alberto Garrandés vuelve la mirada hacia esa reflexión inicial suya, tan anticanónica, sobre el universo del cine y sus relaciones con el sexo. Esta segunda edición carga, por así decir, con esa mirada y ese manoseo conceptual extremado, pero deja intactos los ejes de su pensamiento: el principio de la descripción analítica y la elaboración de analogías de un selecto grupo de películas en las que el sexo es centro, motor o asunto crucial. Alberto Garrandés consigue organizar su escritura como un relato ensayístico sobre ese cine cuyas vigas centrales son el cuerpo sexualizado, las articulaciones del deseo y el proceso de suscitación de sentidos en el territorio del placer.
Agrupadas bajo enunciados que aluden al sexo explícito, a la entrega sentimental expresada mediante el sexo, y a la ocasional invisibilidad de los intercambios sexuales, estas “visitaciones y goces” a los que se refiere el autor, conforman una lectura cultural que se manifiesta por medio de un estilo intenso y lúcido. Al final Alberto Garrandés conversa con una interlocutora exigente, descomedida y hasta avezada. Se trata de un diálogo entre fisgones, capaz de completar o pulimentar las ideas y de implicarlas, así, en la tensión que suelen desplegar fenómenos tan equívocos como la mirada pornográfica, la emancipación de lo obsceno y la levedad del erotismo.
La historia de un siglo de cine en Cuba, iniciada cuando aún no se había alcanzado la independencia del coloniaje español, se convierte en el testimonio de los cambios ocurridos en la sociedad cubana de ese período –por lo general, bajo la influencia extranjera– hasta que el propio cine va haciéndose un arte auténticamente nacional. La narración se acompaña del contexto social en el que se desarrolla la realización cinematográfica y pasa a ser así una amena reflexión sobre varias facetas de nuestra cultura. Al final de la obra, en una especie de inventario de recuerdos personales, el autor agrupa notas de carácter divulgativo y testimonial, la experiencia viva de quien también ha sido protagonista de esta historia.
Dedicado a la memoria de Julio García Espinosa. Narra el devenir de su vida consagrada al cine cubano y latinoamericano, contada en primera persona por el cineasta, en una larga entrevista que constituye la columna vertebral del libro. A ella se integra, la compilación de valiosos textos de y sobre Julio, en su mayoría inéditos. El libro da a conocer no solo al valioso cineasta, sino al defensor de la cultura popular, al analista desprejuiciado de los medios de comunicación, al amante de la música y el teatro, al agudo polemista, pedagogo y ensayista, y al fundador constante de obras trascendentes para el desarrollo artístico de Cuba, Latinoamérica y el Caribe; asimismo, al ser humano marcado por la generosidad y el sentido altruista que nos dibuja el prologuista. Posee como colofón, la biofilmografía más completa y actualizada que se ha publicado del autor.
Quince espeluznantes cuentos que erizan la piel y aumentan las ganas de seguir leyéndolos. Los más (re)conocidos filmes de terror son pretextos de los que parte el autor para ofrecernos fábulas sorprendentes donde el lector puede involucrarse como personaje protagónico ¡y aterrarse!, recordar historias que vio o leyó, rememorar situaciones por las que ha transitado y reflexionar sobre asuntos íntimos o dolorosos. De temática actual y en ocasiones arriesgada, haciendo gala de un ejercicio escritural tan audaz como efectivo, Enrique Pérez Díaz reafirma con este libro su apuesta por los jóvenes, y logra, como mayor conquista, una literatura dirigida a todos.
Estamos en presencia de un texto original, un libro que no parece un libro sino una película en palabras. Rebeca Chávez, cineasta, y Luciano Castillo, crítico e historiador de cine, dirigen una expedición particular a los diálogos, las imágenes y los apuntes contenidos en los rollos de celuloide y las grabaciones de sonido que realizara Santiago Álvarez para filmar el documental La guerra necesaria (1980). ¿Cómo exponer de nuevo una verdad del arte con la complicidad de lo que no se vio, o se vio y escuchó a medias, o apenas se intuyó, en ese material dormido que ahora se rescata en las palabras y se interviene?
La guerra necesaria adquiere aquí una nueva densidad y un tratamiento histórico diferente para cerrar, ahora sí, la última revelación, la construcción de una historia mucho más compleja alrededor de una obra de arte, más allá de sus propios resultados estéticos, de un acto de salvación de mucho material desechado para el filme que cobra vida en las palabras, e ilumina todavía mejor los rincones oscuros del recuerdo; en especial aquellos que develan toda la verdad posible sobre el puente que condujo a un grupo de mexicanos a tenderles la mano a los cubanos.
Rebeca Chávez y Luciano Castillo han logrado un testimonio del testimonio, un documento de análisis y una lectura comprometida sin interpolaciones ajenas al propio texto fílmico, y como nuevos expedicionarios en el Tiempo, han fijado la hazaña del Granma a través de sus protagonistas.
Un reto, un desafío, eso es este libro.
Si F for Fake (Orson Welles, 1973) indaga sobre la falsificación artística y la de la verosimilitud documental, Verdad y mentira en el cine. El sentido de lo falso en F for Fake… analiza la cuestión de lo verdadero y lo falso —y las problemáticas derivadas— en dicho ensayo fílmico. Para ello, el presente libro se aproxima al tema desde diversas disciplinas y ámbitos de estudio —la sociología de la cultura y el arte, la historia, la historia del arte, y la teoría y el análisis cinematográficos—, con el propósito de trascender las investigaciones tradicionales sobre el arte en general y el corpus wellesiano en particular, por lo común centradas en el mero retrato biográfico o el estudio de obras y creadores desde una dimensión puramente estética.